Leyendo los apuntes de clase de Rita y Daniela, me topé con el término de Gnoselogía. Estuve buscando en internet y lo que encontré remitía a este término, como la Teoría del conocimiento. entonces se me planteó una confusión respecto a que si era entonces lo mismo que la Epistemología. Busqué los términos en la Enciclopedia de la Real Academia Española:
epistemología.
(Del gr. ἐπιστήμη, conocimiento, y -logía).
1. f. Doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico.
gnoseología.
(Del gr. γνῶσις, -εως, conocimiento, y -logía).
1. f. Fil. Teoría del conocimiento.
2. f. Epistemología.
Pero estás definiciones oscurecieron un poco mi panorama, ya que la segunda acepción de gnoseología es epistemología, es decir las usa la primera como sinónimo de la segunda.
Luego, me remití a buscar en los apuntes de la clase del día 27 de abril en el que trabajamos con el término Epistemología. Las ideas que se propusieron en torno a este concepto fueron:
-No es necesariamente la Filosofía de las Ciencias, como suele nombrarse.
-Si podría hablarse de un saber por excelencia, la Epistemología se ocuparía del estudio de dicho saber.
-Etimológicamente podría hablarse del conocimiento o explicación del auténtico saber. (Visión esencialista).
-Se erige como una forma de acceder a los saberes, es así un conocimiento meta-teórico, es decir por encima y más allá de este.
Dentro de la Epistemología se pueden distinguir dos líneas:
Meta-teórica, da las condiciones bajo las cuales se construyen las teorías acerca del conocimiento.
Disciplinar, de la Epistemología como disciplina en sí. Es decir la Epistemología dice bajo que mecanismos puede constituirse una disciplina como tal. Para ello se estructura de la siguiente forma:
E. Normativa: desde la Lógica dice que hacer
E. Disciplinar: dice como hacerlo.
E. Compleja: trabaja a nivel de una lógica paradojal, es decir que permite la paradoja (aspecto complejo)
Con estás notas y las definiciones que figuran al principio del escrito, inferí que la Gnoseología tendría que ser, la línea Meta-Teórica de la Epistemología. Pero la idea tampoco me cerró demasiado.
Así llegué al Diccionario de Filosofía Abreviado de José Ferrater Mora (Ed. 29º, 2008), donde busqué la definición de Gnoseología (la de Epistemología no estaba), que me condujo directamente a la de conocimiento (explícitamente ver conocimiento). En dicha definición encontré mucho de los puntos que rescaté en los apuntes de la clase del viernes pasado (a la que no pude asistir y el profe me refregó cuando se iba jajaja), así que acá abajo se las tipeo para compartirla con Uds. Es un poco extensa así que hice unos recortes de lo que me pareció más interesante.
Conocimiento: casi todos los filósofos han tratado los problemas del conocimiento pero la importancia que ha adquirido la teoría del conocimiento como “disciplina filosófica” especial es asunto relativamente reciente. Los griegos trataron problemas gnoseológicos pero solieron subordinarlos a cuestiones luego llamadas “ontológicas”. La pregunta “¿Qué es el conocimiento?” estuvo a menudo en estrecha relación con la pregunta “¿Qué es la realidad?”. Algo parecido sucedió en muchos filósofos medievales. No quiere decir eso que no trataran el problema del conocimiento con detalle. Sin embargo, es pausible sostener que solo en la época moderna (son varios autores renacentistas interesados por el método y con Descartes, Malebranche, Leibniz, Berkeley, Hume y otros) el problema del conocimiento se convierte a menudo en problema central –si bien no único- en el pensamiento filosófico. La constante preocupación de los autores aludidos y citados por el “método” y por la “estructura del conocimiento” es en este respecto muy reveladora. Pero todavía no se concebía el estudio del conocimiento como capaz de dar impulso a una “disciplina filosófica especial”. Desde Kant, el problema del conocimiento comenzó a ser objeto de “la teoría del conocimiento”. Es indudable que esta teoría ocupa un lugar muy destacado en el pensamiento de dicho filósofo. En vista de ello algunos autores han llegado a la conclusión que la teoría del conocimiento es la disciplina filosófica central. Otros han intentado mostrar que es una disciplina independiente o relativamente independiente. En todo caso, puede seguirse reconociendo a la teoría del conocimiento un puesto destacado sin por ello separarlas de otras disciplinas filosóficas.
Trataremos de los siguientes aspectos del problema del conocimiento: la descripción del fenómeno del conocimiento o la fenomenología del conocimiento; la cuestión de la posibilidad del conocimiento; la cuestión del fundamento del conocimiento; la cuestión de las formas posibles del conocimiento.
Fenomenología del conocimiento: entendemos el término “fenomenología” en un sentido muy general, como “pura descripción de lo que aparece”, la fenomenología del conocimiento se propone describir el proceso del conocer como tal, es decir, independientemente de, y previamente a, cualesquiera interpretaciones del conocimiento y cualesquiera explicaciones que puedan darse de las causas del conocer. Por tanto, la fenomenología del conocimiento no es una descripción genética y de hecho, sino “pura”. Lo único que tal fenomenología aspira a poner en claro es lo que significa ser objeto del conocimiento, ser sujeto cognoscente, aprehender el objeto, etc.
Un resultado de tal fenomenología parece obvio: conocer es lo que tiene lugar cuando un sujeto aprehende un objeto. Sin embargo, el resultado, no es ni obvio ni tampoco simple. Por lo tanto, la pura descripción del conocer pone en relieve la indispensable co-existencia, co-presencia y, en cierto modo, co-operación, de dos elementos que no son admitidos con el mismo grado de necesidad por todos la filosofías. Algunas filosofías insisten en el primado del objeto (realismo en general); otras en el primado del sujeto (idealismo en general); otras, en la equipartición “neutral” de sujeto y objeto. La fenomenología del conocimiento no reduce ni tampoco equipara. Reconoce la necesidad del sujeto y del objeto sin precisar en que consiste cada uno de ellos, es decir, sin detenerse a averiguar la naturaleza de cada uno de ellos o de cualquier supuesta realidad previa a ellos o consistente en la fusión de ellos. Conocer, es pues, el acto por el cual el sujeto aprehende un objeto, el objeto debe ser, por lo menos gnoseológicamente, trascendente al sujeto, pues de lo contrario no habría “aprehensión” de algo exterior: el sujeto se “aprehenderá” de algún modo a si mismo. Decir que el objeto es trascendente al sujeto no significa, sin embargo, todavía decir que hay una realidad independiente de todo sujeto: la fenomenología del conocimiento no adopta por lo pronto ninguna posición idealista, pero tampoco realista. Al aprehender el objeto este se halla de alguna manera “en” el sujeto. No está en él, si embargo, ni físicamente ni metafísicamente: está en él solo “representativamente” Por eso decir que el sujeto aprehende el objeto equivale a decir que lo representa. Cuando lo representa tal como el objeto es, el sujeto tiene un conocimiento verdadero (si bien posiblemente parcial) del objeto; cuando no lo representa tal como es, el sujeto tiene un conocimiento falso del objeto.
Posibilidad de conocimiento: A la pregunta “¿Es posible el conocimiento?”, se han dado respuestas radicales. Una es el escepticismo, según el cual el conocimiento no es posible. Ello parece ser una contradicción, pues se afirma a la vez que se conoce algo, a saber, que nada es cognoscible. Sin embargo, el escepticismo es a menudo una “actitud” en la que se establecen “reglas de conducta intelectual”. Otra es el dogmatismo, según el cual el conocimiento es posible; más aún: las cosas se conocen tal como se le ofrecen al sujeto. Las repuestas más radicales no son las más frecuentas en la historia de la teoría del conocimiento. Lo más común es adoptar variantes moderadas del escepticismo o del dogmatismo. En efecto, en las formas modernas se suele afirmar que el conocimiento es posible, pero no de un modo absoluto, sino solo relativamente, los escépticos moderados suelen mantener que hay límites en el conocimiento. Los dogmáticos moderados suelen sostener que el conocimiento es posibles, pero solo dentro de ciertos supuestos. Tanto los límites como los supuestos se determinan por medio de una previa ”reflexión crítica” sobre el conocimiento. […]
Otros han intentado descubrir un fundamento para el conocimiento que fuese independiente de cualquier límite, supuesto, etc. tal ocurrió con Descarte, al proponer el Cogito, ergo sum y con Kant, al establecer lo que puede llamarse el “plano trascendental” […]. En el primer caso, conocer es partir de una proposición evidente (que a la vez es resultado de una intuición básica). En el segundo caso, conocer es sobre todo “constituir”, constituir el objeto en cuanto objeto del conocimiento.
Fundamento del conocimiento: Una vez admitido que el conocimiento es posible, queda todavía por averiguar el problema de los fundamentos de tal posibilidad.
Algunos autores han sostenido que el fundamento de la posibilidad del conocimiento es “la realidad”, o como a veces se dice “las cosas mismas”. Sin embargo, la expresión “la realidad” no es en modo alguna unívoca. […] . No es lo mismo decir que el fundamento del conocimiento se halla en la realidad sensible ([…]) como han hecho muchos empiristas, que decir que tal fundamentación se halla en la realidad inteligible ([…]) como han hecho muchos racionalistas. […]. Así, por ejemplo, el empirismo llamado “radical” propone que no solo el conocimiento de la realidad sensible está fundado en impresiones, sino que lo está también el conocimiento de las realidades (o cuasi-realidades) no sensibles, tales como los números figuras geométricas y, en general, todas las “ideas y todas las “abstracciones”. […]. Un empirismo a veces llamado “moderado”, según el cual el fundamento del conocimiento se halla en las impresiones sensibles, pero estas solo proporcionan la base primaria del conocer […] un empirismo que a veces se ha llamado “total”, es el que rehúsa atenerse a las impresiones sensibles por considerar que estás son solo una parte, y no la más importante, de la “experiencia”. La “experiencia” no es únicamente sensible: puede ser también experiencia “intelectual”, experiencia “histórica”, […], o todas ellas al mismo tiempo. […] un empirismo que no deriva el conocimiento de las estructuras lógicas y matemáticas de las impresiones sensibles, justamente porque estima que tales estructuras no son ni empíricas ni racionales: son estructuras puramente formales sin contenido. Tal ocurre con Hume y diversas formas del neopositivismo. […]. En cuanto al llamado, grosso modo, “racionalismo” ha adoptado asimismo muy diversas formas de acuerdo con el significado que se haya dado a expresiones tales como “realidad inteligible, “ideas“, ”formas”, “razones”, etc. No es lo mismo, en efecto, un racionalismo que parte de lo inteligible como tal para considerar lo sensible como reflejo de lo inteligible, que un racionalismo para el cual el conocimiento se funda en la razón, pero en donde esta no es una realidad inteligible sino un conjunto de supuestos o “evidencias”, una serie de “verdades eternas”, etc.
Otras dos posiciones capitales son las conocidas con los nombres de “realismo” e “idealismo”. […] lo característico de cada una de estas posiciones es la insistencia en tomar un punto de partida en el “objeto” o en el “sujeto” respectivamente. Aún así, no es fácil de establecer el significado propio de “realismo” y de “idealismo” en virtud de los muchos sentidos que adquieren dentro de estas posiciones los términos “objeto” y “sujeto”. […].
Formas del conocimiento: […] a veces se propone que el conocimiento intuitivo es distinto de todas las demás formas de conocimiento. Tal ocurre cuando se entiende la intuición como un acceso a la realidad absoluta.
[…] . Cusa distinguió cuatro grados del conocer: los sentidos, que proporcionan imágenes confusas e incoherentes; la razón, que las diversifica y las ordena; el intelecto o razón especulativa, que las unifica; y la razón intuitiva, que al llevar el alma a la presencia de Dios, que alcanza el conocimiento de la unidad e los contrarios.
Otras formas del conocimiento de las que se ha hablado son frecuencia son el conocimiento a priori y a posteriori. […]
De todo esto entendí que la Gnoseología trata de los problemas del conocimiento en general, tal como se trabajó en la clase del viernes, de ahí que se la defina como “Teoría del conocimiento”, y no de alguno en particular, y la Epistemología abarca a la anterior, a la vez que define y estructura las demás disciplinas. O sino está la versión for Helen de este último término, pero creo que me quedo con éste que escribo acá, jajajaja.
Profe, por favor, corríjame si malinterpreté alguna idea.
Espero que les sirva, y que haya podido captar lo que se trabajó en la clase del viernes.
Saludos
sábado, 12 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
Neopositivismo
Bueno, compuse el siguiente hilo de diversas fuentes en internet para plasmar en el blog los temas tratados en la clase anterior al respecto de el neopositivismo.
El Neopositivismo es uno de los movimientos filosóficos más importantes de la primera mitad del siglo XX. Se suele situar su nacimiento y desarrollo en el período de entreguerras (1919-1938).
Sus representantes se reunieron en varios grupos, destacando el Círculo de Viena, el de Berlín, y, tras el triunfo del nazismo y la emigración de muchos de sus representantes a Estados Unidos, el Círculo de Chicago. Los filósofos más importantes del neopositivismo son Moritz Schlick (1882-1936), Alfred Ayer (1910-1989), Rudolf Carnap (1891-1979), Otto Neurath (1882-1945), Hans Reichenbach (1891-1953), y el primer Wittgenstein.
Consideraron que la única interpretación legítima del mundo es la científica, por lo que rechazaron las interpretaciones religiosas y metafísicas. Quisieron fundamentar el conocimiento humano sobre bases puramente empíricas para lo cual utilizaron diversas estrategias, en particular, el fisicalismo, la construcción de un lenguaje unificado, común a todas las ciencias y ajeno a las imperfecciones del lenguaje ordinario, y el criterio de verificabilidad. Su valoración de la metafísica es extraordinariamente negativa pues para ellos esta disciplina no es falsa sino absurda: consta de pseudoproposiciones (proposiciones carentes de sentido) referidas a pseudoproblemas. Creyeron que las técnicas de análisis lógico de la nueva lógica (la lógica matemática) elaborada por Friedrich Frege (1848-1925), Alfred Whitehead (1861-1947) y Bertrand Russell (1872-1970) permitiría “disolver” los pseudoproblemas a los que los filósofos se ven abocados como consecuencia de los “embrujos” del lenguaje cotidiano.
El desprecio de la metafísica sirvió para excluir de toda investigación científica todo hecho extralingúístico y para depurar a la filosofía de multitud de pseudoproblemas. Además, esta cuestión entronca con una de las prioridades básicas de los neopositivistas: la afirmación de la necesidad de la unificación de las ciencias, sean cuales fuere sus contenidos disciplinares. Para lograr esta unificación se hacía imprescindible analizar el significado de los enunciados utilizados por ella, así como delimitar y construir un lenguaje propio minuciosamente preciso que desalojara toda ambigüedad y error. Por este motivo el Círculo de Viena hizo un análisis lógico del lenguaje, es decir, de los conceptos y enunciados utilizados por las ciencias que desocultara su sintaxis lógica.
Los neopositivistas sólo aceptan como dotadas de significado las proposiciones analíticas (a priori), que no se refieren a nada real y son propias de la lógica y la matemática, y la proposiciones sintéticas (a posteriori) o verdades de hecho, siempre que éstas sean verificables a partir de la observación directa de lo real.
El criterio utilizado por el neopositivismo para valorar la verdad de las proposiciones se denominó "Criterio de verificabilidad". Como corresponde al punto de vista empirista de esta corriente, sostiene que la única forma de comprobar la verdad de una proposición (no tautológica) es la experiencia, la observación empírica. El neopositivismo identifica el criterio de verificación con el criterio de significado indicando que una proposición es significativa si de ella es posible la verificación empírica.
Verificar una proposición es comprobar que las cosas son como en la proposición se dice que son, por lo tanto comprobar su verdad. Nos podría parecer que el modo de comprobar la verdad de una proposición ha de ser distinto en función de la realidad a la que se refiere, por ejemplo, que una proposición referida a un hecho histórico no se comprobará de la misma forma que una proposición matemática o una proposición de la biología, o una proposición que describe si un alimento está bien o mal cocinado, o una proposición relativa a una sentencia judicial,...; sin embargo, muchos filósofos han creído que es posible establecer uno o unos pocos métodos de verificación que puedan servir para comprobar la validez (la verdad) de todas nuestras proposiciones. Esto es precisamente lo que creyó el neopositivismo. Para el neopositivismo sólo son legítimas dos estrategias para comprobar la verdad de una proposición
1) la justificación puramente formal, válida en las ciencias formales (lógica y matemática); para comprobar una proposición lógica o matemática no nos hace falta acudir a la experiencia, nos basta que sea fiel o se acomode a las leyes de la lógica o de la matemática;
2) la justificación empírica: aquellas proposiciones que se refieren al mundo real, que aspiran a darnos información acerca de la realidad, se han de verificar, y verificar precisamente mediante la observación empírica, mediante la percepción.
Es muy importante observar que un criterio de verificabilidad no tiene porqué ser también un criterio de significado: un criterio de verificabilidad establece el modo de comprobar la verdad de una proposición; un criterio de significado establece las condiciones que debe reunir una proposición para tener sentido. Sin embargo, el neopositivismo combinó los dos criterios: podemos averiguar si una proposición es verdadera si de ella cabe una justificación empírica, si podemos comprobar su verdad mediante algún tipo de observación empírica; además, una proposición tiene sentido si de ella cabe la justificación descrita por el criterio de verificabilidad, es decir si describe algo comprobable con la experiencia. Fijémonos en la proposición “Dios es el creador del mundo”; si aceptásemos el criterio de verificabilidad propuesto por el positivismo lógico deberíamos concluir que es imposible saber si esta proposición es verdadera puesto que no se puede comprobar apelando a la experiencia. Pero aún no habríamos dicho que sea falsa, ni menos aún que sea absurda, pues por ejemplo podríamos creer que aunque no verificable de modo empírico cabe aceptar su verdad mediante un acto de fe, o que dado que no es verificable lo mejor sería aceptar el agnosticismo. Pero si utilizamos el criterio empirista de significado deberíamos concluir así: dado que no podemos comprobar mediante la experiencia la verdad de la proposición “Dios es el creador del mundo”, esta proposición es absurda, es un sinsentido.
Los neopositivistas apoyaron sus ideas en las tesis de Bertrand Russell y creyeron ver el principio de verificabilidad en el “Tractatus” de Wittgenstein, aunque este filósofo ni lo presenta explícitamente ni mucho menos lo desarrolla. Es Moritz Schlick quien lo propone expresamente, y a partir de él lo encontramos en la mayoría de los filósofos incluidos en este movimiento. El criterio de verificabilidad nos dice que una frase tiene significado cuando sabemos cómo verificarla, cuando conocemos qué observaciones nos llevarían a aceptar su verdad. Pero esta formulación es poco precisa por lo que pronto se dieron distintas formulaciones; las más conocidas y sencillas son las siguientes:
a) verificabilidad práctica: de una proposición cabe la verificabilidad práctica si con los medios actuales podemos comprobar su verdad; es fácil ver que esta exigencia es demasiado severa pues nos llevaría a declarar absurdas algunas creencias que ni siquiera los empiristas más radicales estarían dispuestos a rechazar: por ejemplo, en la primera mitad de nuestro siglo no se tenían los medios técnicos para comprobar la proposición “en la cara oculta de la luna hay montañas”; si aceptásemos esta interpretación del criterio de verificabilidad tendríamos que concluir que en aquella época dicha proposición carecía de sentido puesto que no se podía comprobar; para evitar esta conclusión Ayer propone la verificabilidad en principio;
b) verificabilidad en principio: una proposición es verificable si sabemos qué observaciones podrían decidir su verdad, aunque de hecho no dispongamos de los recursos necesarios para hacerlo; en el caso de la proposición anterior, dicha proposición tiene sentido pues es verificable ya que sabemos qué experiencias podrían darse para comprobar su verdad (mandando un cohete a la luna podemos comprobar su verdad); no ocurre lo mismo con las proposiciones de la metafísica tradicional del tipo “los objetos físicos agotan su ser en ser percibidos”, pues no sabemos qué tipo de experiencias podrían decidir su verdad.
Otra dificultad del criterio de verificabilidad se refiere al alcance de la verificación:
a) verificabilidad fuerte o concluyente: Schlick la propuso indicando que un enunciado es significativo si la experiencia puede probar concluyentemente su verdad o falsedad. Si digo “en el cuarto trastero de mi casa hay una bicicleta con la rueda pinchada” puedo verificar concluyentemente su verdad pues puedo ir al cuarto trastero y comprobar si hay una bicicleta y si tiene una rueda pinchada. Pero pronto se vio que pedir que la experiencia nos muestre de modo concluyente (es decir de modo lógicamente necesario, sin lugar a dudas) la verdad de una proposición era pedir demasiado. Si aceptásemos este criterio tendríamos que considerar imposibles de verificar (y por lo tanto absurdas) las proposiciones universales, y con ello las leyes generales de la ciencia, pues una serie finita de observaciones no puede establecer la verdad de una proposición universal. Las proposiciones “el arsénico es venenoso”, “un cuerpo tiende a dilatarse cuando es calentado” “todos los hombres son mortales” (los ejemplos son de Ayer en “Lenguaje, verdad y lógica”) no tendrían una justificación, ni práctica ni en principio; pero tampoco podrían justificarse las proposiciones relativas al pasado, las de las ciencias históricas; de nuevo, Ayer reformuló el criterio de verificabilidad con el concepto de verificabilidad débil;
b) verificabilidad débil: una proposición tiene sentido si es posible que la experiencia la haga probable; ya no se pide que la experiencia garantice de modo lógicamente necesario una proposición, sino sólo la probabilidad de su verdad. Todas las proposiciones relativas al mundo empírico son meras hipótesis probables, el ámbito de las proposiciones necesarias, de las proposiciones absolutamente ciertas es el ámbito de las tautologías, de las verdades lógicas y matemáticas. Para que una oración tenga sentido basta que pueda ser verificada o refutada parcialmente.
Carnap intentó solucionar esto sustituyendo la verificación por la confirmación (una validación parcial y limitada que no anticipa todos los casos futuros) y la traducibilidad (dirigida a aquellas proposiciones cuyos términos no sean observables, pero que han de ser traducibles a elementos sí observables).
Es precisamente sobre estas cuestiones sobre las que surgirá una crítica y un revisionismo de los postulados del neopositivismo, como por ejemplo la desarrollada por Karl Popper, que no admitió la fundamentación empírica ni sus criterios de verificación, reemplazados por él por un concepto negativo, el de la falsación.
Espero que les haya sido provechoso... próxima entrega Karl Popper!!!
El Neopositivismo es uno de los movimientos filosóficos más importantes de la primera mitad del siglo XX. Se suele situar su nacimiento y desarrollo en el período de entreguerras (1919-1938).
Sus representantes se reunieron en varios grupos, destacando el Círculo de Viena, el de Berlín, y, tras el triunfo del nazismo y la emigración de muchos de sus representantes a Estados Unidos, el Círculo de Chicago. Los filósofos más importantes del neopositivismo son Moritz Schlick (1882-1936), Alfred Ayer (1910-1989), Rudolf Carnap (1891-1979), Otto Neurath (1882-1945), Hans Reichenbach (1891-1953), y el primer Wittgenstein.
Consideraron que la única interpretación legítima del mundo es la científica, por lo que rechazaron las interpretaciones religiosas y metafísicas. Quisieron fundamentar el conocimiento humano sobre bases puramente empíricas para lo cual utilizaron diversas estrategias, en particular, el fisicalismo, la construcción de un lenguaje unificado, común a todas las ciencias y ajeno a las imperfecciones del lenguaje ordinario, y el criterio de verificabilidad. Su valoración de la metafísica es extraordinariamente negativa pues para ellos esta disciplina no es falsa sino absurda: consta de pseudoproposiciones (proposiciones carentes de sentido) referidas a pseudoproblemas. Creyeron que las técnicas de análisis lógico de la nueva lógica (la lógica matemática) elaborada por Friedrich Frege (1848-1925), Alfred Whitehead (1861-1947) y Bertrand Russell (1872-1970) permitiría “disolver” los pseudoproblemas a los que los filósofos se ven abocados como consecuencia de los “embrujos” del lenguaje cotidiano.
El desprecio de la metafísica sirvió para excluir de toda investigación científica todo hecho extralingúístico y para depurar a la filosofía de multitud de pseudoproblemas. Además, esta cuestión entronca con una de las prioridades básicas de los neopositivistas: la afirmación de la necesidad de la unificación de las ciencias, sean cuales fuere sus contenidos disciplinares. Para lograr esta unificación se hacía imprescindible analizar el significado de los enunciados utilizados por ella, así como delimitar y construir un lenguaje propio minuciosamente preciso que desalojara toda ambigüedad y error. Por este motivo el Círculo de Viena hizo un análisis lógico del lenguaje, es decir, de los conceptos y enunciados utilizados por las ciencias que desocultara su sintaxis lógica.
Los neopositivistas sólo aceptan como dotadas de significado las proposiciones analíticas (a priori), que no se refieren a nada real y son propias de la lógica y la matemática, y la proposiciones sintéticas (a posteriori) o verdades de hecho, siempre que éstas sean verificables a partir de la observación directa de lo real.
El criterio utilizado por el neopositivismo para valorar la verdad de las proposiciones se denominó "Criterio de verificabilidad". Como corresponde al punto de vista empirista de esta corriente, sostiene que la única forma de comprobar la verdad de una proposición (no tautológica) es la experiencia, la observación empírica. El neopositivismo identifica el criterio de verificación con el criterio de significado indicando que una proposición es significativa si de ella es posible la verificación empírica.
Verificar una proposición es comprobar que las cosas son como en la proposición se dice que son, por lo tanto comprobar su verdad. Nos podría parecer que el modo de comprobar la verdad de una proposición ha de ser distinto en función de la realidad a la que se refiere, por ejemplo, que una proposición referida a un hecho histórico no se comprobará de la misma forma que una proposición matemática o una proposición de la biología, o una proposición que describe si un alimento está bien o mal cocinado, o una proposición relativa a una sentencia judicial,...; sin embargo, muchos filósofos han creído que es posible establecer uno o unos pocos métodos de verificación que puedan servir para comprobar la validez (la verdad) de todas nuestras proposiciones. Esto es precisamente lo que creyó el neopositivismo. Para el neopositivismo sólo son legítimas dos estrategias para comprobar la verdad de una proposición
1) la justificación puramente formal, válida en las ciencias formales (lógica y matemática); para comprobar una proposición lógica o matemática no nos hace falta acudir a la experiencia, nos basta que sea fiel o se acomode a las leyes de la lógica o de la matemática;
2) la justificación empírica: aquellas proposiciones que se refieren al mundo real, que aspiran a darnos información acerca de la realidad, se han de verificar, y verificar precisamente mediante la observación empírica, mediante la percepción.
Es muy importante observar que un criterio de verificabilidad no tiene porqué ser también un criterio de significado: un criterio de verificabilidad establece el modo de comprobar la verdad de una proposición; un criterio de significado establece las condiciones que debe reunir una proposición para tener sentido. Sin embargo, el neopositivismo combinó los dos criterios: podemos averiguar si una proposición es verdadera si de ella cabe una justificación empírica, si podemos comprobar su verdad mediante algún tipo de observación empírica; además, una proposición tiene sentido si de ella cabe la justificación descrita por el criterio de verificabilidad, es decir si describe algo comprobable con la experiencia. Fijémonos en la proposición “Dios es el creador del mundo”; si aceptásemos el criterio de verificabilidad propuesto por el positivismo lógico deberíamos concluir que es imposible saber si esta proposición es verdadera puesto que no se puede comprobar apelando a la experiencia. Pero aún no habríamos dicho que sea falsa, ni menos aún que sea absurda, pues por ejemplo podríamos creer que aunque no verificable de modo empírico cabe aceptar su verdad mediante un acto de fe, o que dado que no es verificable lo mejor sería aceptar el agnosticismo. Pero si utilizamos el criterio empirista de significado deberíamos concluir así: dado que no podemos comprobar mediante la experiencia la verdad de la proposición “Dios es el creador del mundo”, esta proposición es absurda, es un sinsentido.
Los neopositivistas apoyaron sus ideas en las tesis de Bertrand Russell y creyeron ver el principio de verificabilidad en el “Tractatus” de Wittgenstein, aunque este filósofo ni lo presenta explícitamente ni mucho menos lo desarrolla. Es Moritz Schlick quien lo propone expresamente, y a partir de él lo encontramos en la mayoría de los filósofos incluidos en este movimiento. El criterio de verificabilidad nos dice que una frase tiene significado cuando sabemos cómo verificarla, cuando conocemos qué observaciones nos llevarían a aceptar su verdad. Pero esta formulación es poco precisa por lo que pronto se dieron distintas formulaciones; las más conocidas y sencillas son las siguientes:
a) verificabilidad práctica: de una proposición cabe la verificabilidad práctica si con los medios actuales podemos comprobar su verdad; es fácil ver que esta exigencia es demasiado severa pues nos llevaría a declarar absurdas algunas creencias que ni siquiera los empiristas más radicales estarían dispuestos a rechazar: por ejemplo, en la primera mitad de nuestro siglo no se tenían los medios técnicos para comprobar la proposición “en la cara oculta de la luna hay montañas”; si aceptásemos esta interpretación del criterio de verificabilidad tendríamos que concluir que en aquella época dicha proposición carecía de sentido puesto que no se podía comprobar; para evitar esta conclusión Ayer propone la verificabilidad en principio;
b) verificabilidad en principio: una proposición es verificable si sabemos qué observaciones podrían decidir su verdad, aunque de hecho no dispongamos de los recursos necesarios para hacerlo; en el caso de la proposición anterior, dicha proposición tiene sentido pues es verificable ya que sabemos qué experiencias podrían darse para comprobar su verdad (mandando un cohete a la luna podemos comprobar su verdad); no ocurre lo mismo con las proposiciones de la metafísica tradicional del tipo “los objetos físicos agotan su ser en ser percibidos”, pues no sabemos qué tipo de experiencias podrían decidir su verdad.
Otra dificultad del criterio de verificabilidad se refiere al alcance de la verificación:
a) verificabilidad fuerte o concluyente: Schlick la propuso indicando que un enunciado es significativo si la experiencia puede probar concluyentemente su verdad o falsedad. Si digo “en el cuarto trastero de mi casa hay una bicicleta con la rueda pinchada” puedo verificar concluyentemente su verdad pues puedo ir al cuarto trastero y comprobar si hay una bicicleta y si tiene una rueda pinchada. Pero pronto se vio que pedir que la experiencia nos muestre de modo concluyente (es decir de modo lógicamente necesario, sin lugar a dudas) la verdad de una proposición era pedir demasiado. Si aceptásemos este criterio tendríamos que considerar imposibles de verificar (y por lo tanto absurdas) las proposiciones universales, y con ello las leyes generales de la ciencia, pues una serie finita de observaciones no puede establecer la verdad de una proposición universal. Las proposiciones “el arsénico es venenoso”, “un cuerpo tiende a dilatarse cuando es calentado” “todos los hombres son mortales” (los ejemplos son de Ayer en “Lenguaje, verdad y lógica”) no tendrían una justificación, ni práctica ni en principio; pero tampoco podrían justificarse las proposiciones relativas al pasado, las de las ciencias históricas; de nuevo, Ayer reformuló el criterio de verificabilidad con el concepto de verificabilidad débil;
b) verificabilidad débil: una proposición tiene sentido si es posible que la experiencia la haga probable; ya no se pide que la experiencia garantice de modo lógicamente necesario una proposición, sino sólo la probabilidad de su verdad. Todas las proposiciones relativas al mundo empírico son meras hipótesis probables, el ámbito de las proposiciones necesarias, de las proposiciones absolutamente ciertas es el ámbito de las tautologías, de las verdades lógicas y matemáticas. Para que una oración tenga sentido basta que pueda ser verificada o refutada parcialmente.
Carnap intentó solucionar esto sustituyendo la verificación por la confirmación (una validación parcial y limitada que no anticipa todos los casos futuros) y la traducibilidad (dirigida a aquellas proposiciones cuyos términos no sean observables, pero que han de ser traducibles a elementos sí observables).
Es precisamente sobre estas cuestiones sobre las que surgirá una crítica y un revisionismo de los postulados del neopositivismo, como por ejemplo la desarrollada por Karl Popper, que no admitió la fundamentación empírica ni sus criterios de verificación, reemplazados por él por un concepto negativo, el de la falsación.
Espero que les haya sido provechoso... próxima entrega Karl Popper!!!
lunes, 31 de mayo de 2010
Epistemología
Dado que el desarrollo de nuestras clases han tomado otro rumbo, le estamos dando una mirada mas clásica, he encontrado este material que seguramente les resultara interesante.
Si bien no está bien filmado, es interesante ver la definición de Epistemología acompañada de una excitada melodía de Johann Sebastian Mastropiero.
Espero que lo disfruten
http://www.youtube.com/watch?v=N3fY3NLPvSM&feature=PlayList&p=2CFEEFC756D63D83&playnext_from=PL&playnext=1&index=22
Si bien no está bien filmado, es interesante ver la definición de Epistemología acompañada de una excitada melodía de Johann Sebastian Mastropiero.
Espero que lo disfruten
http://www.youtube.com/watch?v=N3fY3NLPvSM&feature=PlayList&p=2CFEEFC756D63D83&playnext_from=PL&playnext=1&index=22
martes, 25 de mayo de 2010
MICHEL SERRES, filósofo: «Lo virtual es la misma carne del hombre» Diario Le Monde, París, lunes 18 de junio de 2001.
http://www.eduteka.org/pdfdir/Serres.pdf
El texto que encontre es una entrevista a Serres, se me hizo grata la hilación entre las preguntas, las respuestas, las notas de clases de Marina, el comentario del Profesor, y como Lisandro y Dani exponian el miércoles en clases, si bien yo llegue tarde.
Espero encuentren a meno la lectura. A continuación algunas frases:
"Dicho de otra manera, las nuevas tecnologás tienen dos características. Son demasiado antiguas en sus objetivos y alcances, y extraordinariamente nuevas en sus realizaciones." M. Serres.
Ahora algunos conceptos que me dejaron pensando:
Brecha digital, brecha cultural, "el sujeto de saberes" (como el verdadero transformado, y no el el saber en si mismo).
"Nuevo humanismo", como padres e hijos aprenden y enseñan, y se resuelve el problema de la "asimilación".
"tiempo real el dinosaurio".......
Bueno espero puedan leerlo, gracias por el espacio, Rita Turón.
El texto que encontre es una entrevista a Serres, se me hizo grata la hilación entre las preguntas, las respuestas, las notas de clases de Marina, el comentario del Profesor, y como Lisandro y Dani exponian el miércoles en clases, si bien yo llegue tarde.
Espero encuentren a meno la lectura. A continuación algunas frases:
"Dicho de otra manera, las nuevas tecnologás tienen dos características. Son demasiado antiguas en sus objetivos y alcances, y extraordinariamente nuevas en sus realizaciones." M. Serres.
Ahora algunos conceptos que me dejaron pensando:
Brecha digital, brecha cultural, "el sujeto de saberes" (como el verdadero transformado, y no el el saber en si mismo).
"Nuevo humanismo", como padres e hijos aprenden y enseñan, y se resuelve el problema de la "asimilación".
"tiempo real el dinosaurio".......
Bueno espero puedan leerlo, gracias por el espacio, Rita Turón.
jueves, 20 de mayo de 2010
Nota de clases (3)
Clase: Martes 19/05/10
Tema: Lectura del Atlas de Michel Serres
En esta clase se terminó de trabajar el apartado Leyenda para leer este atlas.
Entre los comentarios elaborados se pueden destacar los que figuran a continuación.
Otra sólida costura: razón y existencia: se habló sobre el desprecio que plantea al autor hacia las disciplinas descriptivas en la era de la razón. Un desprecio fundamentado en el objeto de estudio de estas (las singularidades), frente a ese mundo buscador de leyes generales y universales. Es por eso que para el autor en este nuevo mundo virtual, estas disciplinas recobran la importancia que alguna vez tuvieron (todo cambia y nada cambia, es decir todo se recicla), ya que no están atadas a ninguna ley, y por son las aptas para poder trazar el mapa de singularidades que Serres nos propone. Existe así una revitalización de artes menores disciplinarias, que permiten llegar a lo general, desde lo singular, paso a paso sin abstracciones.
Dentro de este contexto, se proponen a los métodos algorítmicos como “tejedores y cocedores” de lo nuevo y lo viejo. Traduciendo, lo viejo, los métodos numéricos, lo nuevo las tecnologías, y la utilización de estas para mejorar los métodos numéricos ancestrales nos dan como resultado los métodos algorítmicos. Estos métodos se nos presentan como un conjunto de pasos estipulados que ejecutándose uno tras a otro (a la velocidad de la luz dice Serres) configuran una simulación. Simulación en términos de representación, reproducción, de un hecho, objeto, ocurrido o posible, volviendo a lo elaborado en a nota de clase anterior, un hecho virtual. Lo simulado se constituye como aquello que no puede darse a partir de la razón, las singularidades solo pueden ser descriptas, representadas, es decir simuladas. Se trata de existencia y no de razón, existencia en términos de esas singularidades.
Así las simulaciones vienen a ocupar el lugar de la razón en este mundo virtual.
Última costura: entre utopía y tragedia: aquí se cierra este apartado, viendo como este Atlas viene a “coser y tejer” todo aquello que nos pasa frente al deseo o no de saber. Es decir los sentimientos encontrados, en un extremo la creación y en el otro su antagónico, la violencia, todos entretejidos por este altas.
Pero lo triste resulta la conducta humana que pide por sangre y no por paz. Esa es la conducta a cambiar, el desafío de encontrar el camino por el cual hacerlo, y es a lo que nos invita Serres llegando al final en este apartado introductorio.
Clase: Martes 19/05/10
Tema: Lectura del Atlas de Michel Serres
En esta clase se terminó de trabajar el apartado Leyenda para leer este atlas.
Entre los comentarios elaborados se pueden destacar los que figuran a continuación.
Otra sólida costura: razón y existencia: se habló sobre el desprecio que plantea al autor hacia las disciplinas descriptivas en la era de la razón. Un desprecio fundamentado en el objeto de estudio de estas (las singularidades), frente a ese mundo buscador de leyes generales y universales. Es por eso que para el autor en este nuevo mundo virtual, estas disciplinas recobran la importancia que alguna vez tuvieron (todo cambia y nada cambia, es decir todo se recicla), ya que no están atadas a ninguna ley, y por son las aptas para poder trazar el mapa de singularidades que Serres nos propone. Existe así una revitalización de artes menores disciplinarias, que permiten llegar a lo general, desde lo singular, paso a paso sin abstracciones.
Dentro de este contexto, se proponen a los métodos algorítmicos como “tejedores y cocedores” de lo nuevo y lo viejo. Traduciendo, lo viejo, los métodos numéricos, lo nuevo las tecnologías, y la utilización de estas para mejorar los métodos numéricos ancestrales nos dan como resultado los métodos algorítmicos. Estos métodos se nos presentan como un conjunto de pasos estipulados que ejecutándose uno tras a otro (a la velocidad de la luz dice Serres) configuran una simulación. Simulación en términos de representación, reproducción, de un hecho, objeto, ocurrido o posible, volviendo a lo elaborado en a nota de clase anterior, un hecho virtual. Lo simulado se constituye como aquello que no puede darse a partir de la razón, las singularidades solo pueden ser descriptas, representadas, es decir simuladas. Se trata de existencia y no de razón, existencia en términos de esas singularidades.
Así las simulaciones vienen a ocupar el lugar de la razón en este mundo virtual.
Última costura: entre utopía y tragedia: aquí se cierra este apartado, viendo como este Atlas viene a “coser y tejer” todo aquello que nos pasa frente al deseo o no de saber. Es decir los sentimientos encontrados, en un extremo la creación y en el otro su antagónico, la violencia, todos entretejidos por este altas.
Pero lo triste resulta la conducta humana que pide por sangre y no por paz. Esa es la conducta a cambiar, el desafío de encontrar el camino por el cual hacerlo, y es a lo que nos invita Serres llegando al final en este apartado introductorio.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Nota de clases (2)
Clase: Martes 18/05/10
Tema: Lectura del Atlas de Michel Serres
En esta clase se siguió trabajando el apartado Leyenda para leer este atlas.
Entre los comentarios elaborados se pueden destacar los que figuran a continuación.
Saber y aprender: se interpreta la expresión “cuerpo docente”, como la representación en un docente en particular, del imaginario cuerpo docente en su totalidad. Luego, respecto de lo que estos han enseñado, que no es otra cosa que conocimientos virtuales; se interpreta, desde el hecho que el conocimiento es una elaboración mental. Y la elaboración metal, es un hecho totalmente virtual.
Los preceptores y la geografía: aquí el nudo central de este apartado se basa en la obra de Homero, “La Odisea”, pero no en la obra misma, sino en su creador. Aquí este se sitúa como el primer preceptor. Y lo es porque la figura del preceptor, se configura como el que traduce algo para una cultura dada. Como se nos presenta en este caso Michel con su Atlas.
Donde está la orientación está el propio mundo,y es el preceptor el encargado de dicha orientación; pero ¿Cómo leer este mundo?
A fines del siglo XIX, y mediados del siglo XX, nos hicieron conocer en forma translúcida el mundo, a través de la luz de la razón (Iluminismo). Pero luego se fueron sucediendo sucesivas crisis, basadas en la confianza de la razón, así si la razón es fuente de luz, ¿como no originar una sombra, como cualquier otra fuente de luz lo hace? De esta forma Gastón Bachelard habla de las sombras que proyecta la luz de la razón. Entonces ¿Cómo leer este mundo ahora? Una aproximación podría ser remitiéndose a tres puntos fundamentales: Materia, Continente y Soporte. (Ampliar)
Los hechizos del mundo: los preceptores se presentan, como aquellos que nos dan el mundo, y por ello la vida, al pensarlo, al desarrollarlo, al concebirlo como tal. Sí existe una cuestión material, los preceptores conciben un mundo sobre un mundo ya dado.
Respecto a lo bello y lo feo que trata en este apartado, es respecto a como fueron concebidos dichos conceptos. Una concepción se hace desde el amor por ello es bella; y por ser bella es deseable. De aquí se desprende, que el saber es bello, ya que está concebido en el amor, y por ellos es deseable. Nada puede ser aprendido si no es deseable, esto es si no es bello, es decir que está concebido en el odio, y no en el amor, y esto remite a la violencia; la antinomía que Serres violencia saber aquí está a la vista.
Las redes nos hechizan, nos fascinan las redes de comunicación, ya que como dice Serres hacen realidad los espacios virtuales que en otros tiempos estuvieron reservados a los sueños y a las representaciones
El viejo y el nuevo mundo mezclados: Serres dice de que nada cambia, que en realidad se está reinterpretando sistemáticamente lo arcaico, creyendo que es novedoso, y dicha reinterpretación es la que hacen los preceptores. Pero agrega además que nada cambia, que todo cambia, porque si bien este preceptor está reinterpretando algo ya existente lo hace de manera novedosa, su interpretación por supuesto. Existe una superposición de lo antiguo con lo nuevo, y así se teje un nuevo mapa.
Otra sólida costura: razón y existencia: aquí el autor se pregunta nuevamente ¿de que trazar una mapa?, y contesta, que debe trazarse el mapa de las singularidades alejadas de toda ley, es decir de la existencia, no de la razón.
No hay ninguna necesidad de que las cosas sean como son, por eso no están gobernadas por la razón, sino por su propia existencia.
Comentarios de la obra en general.
El tema que articula todo el Atlas es pensar en una virtualidad, pero expresa que la virtualidad no es de ahora, es tan antigua como el pensamiento mismo, el pensar, el conocer es virtual. Lo virtual es lo propio de la hominización. Aquí se muestra el equilibrio de lo nuevo y lo viejo que Serres va a tratar a lo largo de esta obra.
Si el mundo cambia deben cambiar los mapas, entonces no pueden existir mapas absolutos. Así Serres pone a la Geografía como disciplina fundamental en este nuevo mundo, como la ciencia capaz de describirlo en sus cambios.
Clase: Martes 18/05/10
Tema: Lectura del Atlas de Michel Serres
En esta clase se siguió trabajando el apartado Leyenda para leer este atlas.
Entre los comentarios elaborados se pueden destacar los que figuran a continuación.
Saber y aprender: se interpreta la expresión “cuerpo docente”, como la representación en un docente en particular, del imaginario cuerpo docente en su totalidad. Luego, respecto de lo que estos han enseñado, que no es otra cosa que conocimientos virtuales; se interpreta, desde el hecho que el conocimiento es una elaboración mental. Y la elaboración metal, es un hecho totalmente virtual.
Los preceptores y la geografía: aquí el nudo central de este apartado se basa en la obra de Homero, “La Odisea”, pero no en la obra misma, sino en su creador. Aquí este se sitúa como el primer preceptor. Y lo es porque la figura del preceptor, se configura como el que traduce algo para una cultura dada. Como se nos presenta en este caso Michel con su Atlas.
Donde está la orientación está el propio mundo,y es el preceptor el encargado de dicha orientación; pero ¿Cómo leer este mundo?
A fines del siglo XIX, y mediados del siglo XX, nos hicieron conocer en forma translúcida el mundo, a través de la luz de la razón (Iluminismo). Pero luego se fueron sucediendo sucesivas crisis, basadas en la confianza de la razón, así si la razón es fuente de luz, ¿como no originar una sombra, como cualquier otra fuente de luz lo hace? De esta forma Gastón Bachelard habla de las sombras que proyecta la luz de la razón. Entonces ¿Cómo leer este mundo ahora? Una aproximación podría ser remitiéndose a tres puntos fundamentales: Materia, Continente y Soporte. (Ampliar)
Los hechizos del mundo: los preceptores se presentan, como aquellos que nos dan el mundo, y por ello la vida, al pensarlo, al desarrollarlo, al concebirlo como tal. Sí existe una cuestión material, los preceptores conciben un mundo sobre un mundo ya dado.
Respecto a lo bello y lo feo que trata en este apartado, es respecto a como fueron concebidos dichos conceptos. Una concepción se hace desde el amor por ello es bella; y por ser bella es deseable. De aquí se desprende, que el saber es bello, ya que está concebido en el amor, y por ellos es deseable. Nada puede ser aprendido si no es deseable, esto es si no es bello, es decir que está concebido en el odio, y no en el amor, y esto remite a la violencia; la antinomía que Serres violencia saber aquí está a la vista.
Las redes nos hechizan, nos fascinan las redes de comunicación, ya que como dice Serres hacen realidad los espacios virtuales que en otros tiempos estuvieron reservados a los sueños y a las representaciones
El viejo y el nuevo mundo mezclados: Serres dice de que nada cambia, que en realidad se está reinterpretando sistemáticamente lo arcaico, creyendo que es novedoso, y dicha reinterpretación es la que hacen los preceptores. Pero agrega además que nada cambia, que todo cambia, porque si bien este preceptor está reinterpretando algo ya existente lo hace de manera novedosa, su interpretación por supuesto. Existe una superposición de lo antiguo con lo nuevo, y así se teje un nuevo mapa.
Otra sólida costura: razón y existencia: aquí el autor se pregunta nuevamente ¿de que trazar una mapa?, y contesta, que debe trazarse el mapa de las singularidades alejadas de toda ley, es decir de la existencia, no de la razón.
No hay ninguna necesidad de que las cosas sean como son, por eso no están gobernadas por la razón, sino por su propia existencia.
Comentarios de la obra en general.
El tema que articula todo el Atlas es pensar en una virtualidad, pero expresa que la virtualidad no es de ahora, es tan antigua como el pensamiento mismo, el pensar, el conocer es virtual. Lo virtual es lo propio de la hominización. Aquí se muestra el equilibrio de lo nuevo y lo viejo que Serres va a tratar a lo largo de esta obra.
Si el mundo cambia deben cambiar los mapas, entonces no pueden existir mapas absolutos. Así Serres pone a la Geografía como disciplina fundamental en este nuevo mundo, como la ciencia capaz de describirlo en sus cambios.
Nota de clases (1)
Clase: Miércoles 12/05/10
Tema: Introducción a la lectura del Atlas de Michel Serres
En esta clase se trabajó parte del apartado Leyenda para leer este atlas.
Entre los comentarios elaborados se pueden destacar los que figuran a continuación, punto a punto según el libro.
Los espacios virtuales: de este punto se trató lo que el autor manifiesta respecto de las ciencias y la técnica, que estás se ocupan en mayor medida de lo posible que de lo real.
Aquí se trabajó la asociación entre los posible y lo virtual, y virtual en el sentido mismo de potencia, de posibilidad. Haciendo referencia a la etimología de la palabra virtual, lo virtual está asociado etimológicamente con el orden masculino (vir: varón), en virtud de, puede interpretarse a una cosa posible en función de otra cosa. de esta forma la virtual queda lejos de lo irreal (un uso común de esta palabra). Entonces para interpretar la idea que aquí vuelca Serres, se remite a lo virtual, con lo intangible pero real, a lo posible o potencial.
Entonces el venir a ocuparse, las ciencias y técnicas, de lo posible, podría leerse en este contexto, de lo virtual.
Saber y aprender: aquí se analizó si el conocimiento se desplazará hacia los hombres en el contexto que el autor plantea.
Sobre las instituciones educativas (escuelas, institutos, universidades), como instituciones físicas, se conciben como un dobles depósito del saber: un ámbito físico donde residen los conocimientos y las herramientas para adquirirlos (bibliotecas, talleres, laboratorios), y un ámbito de encuentro con otro que sabe. Estos dispositivos mediante los cuales el hombre habitualmente adquiere sus conocimientos, generan movimientos sociales y económicos que escinden el puro ámbito académico. Las instituciones educadoras, generan alrededor de ellas, sectores potencialmente capitalizables, erigiéndose como centros de poder.
Si el alumno recibe el conocimiento, accediendo a él en forma virtual, ese centro de poder deja de existir, o más bien se desplaza a otros ámbitos. Se modifica ese influjo alrededor de las instituciones educadoras.
Puede entenderse que lo virtual democratiza la inserción en términos de educación, ya que no hace falta más que una conexión a la red, muy distinto a lo que involucra el hacerlo tradicionalmente.
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